domingo, 19 de noviembre de 2017

RECORDANDO EL PASADO



RECORDANDO EL PASADO

Luego de mucho años de ausencia, vuelvo al hogar que me vio nacer, la casa de mis abuelos, luego de mis padres y ahora mía.

Mi regreso... tal vez la curiosidad; porque esta inmensa casa, hoy vacía, trae cantidad de recuerdos, muchos gratos, otros con sorpresas, sustos, miedos y sobresaltos.

Recuerdo aquella mañana, contaba con diez años, jugaba en la cama con mis muñecas y de repente, una corriente de aire muy fuerte, hizo se abrieran las ventanas de par en par: el golpe, la brisa y el miedo, aunado al ruido sordo y seco que venía del exterior, hizo saltara y me escondiera bajo la cama.

No sé cuánto tiempo transcurrió de aquello; pero algo se acercaba, había entrado por una de esas ventanas y venía hacia mi, a pesar de estar escondida. Mi primer impulso fue gritar; pero si lo hacía, mas rápido llegaría.

Cerré mis ojos y comencé a rezar en silencio toda oración que a mi mente asomaba. Lo que sea estuviese en mi cuarto buscaba algo que no encontraba.

De pronto, se ilumina la habitación, abro los ojos y una luz muy blanca cegaba mi visión; dos sombras parecían girar y volar alrededor de la cama... había sido descubierta.

Todo mi cuerpo temblaba, apretaba fuertemente los brazos contra el pecho, mientras el miedo crecía; y en el acto, zuas!!! una calavera asoma!

El grito fue tan aterrador, que, las sombras desaparecieron, o eso fue lo que presencié. Dos minutos mas tarde, sentí pasos y mi madre llamándome alterada.

Salgo debajo de la cama y cuando reparo, la bendita calavera era el esqueleto que mi hermano, estudiante de medicina usaba. La misma, con la brisa tan fuerte que había entrado por la ventana, la había arrastrado.

Hoy delante de la ventana, sonrío al recordar ese episodio que, aunque duró unos minutos, pareció mucho tiempo.

aquí parada, recuerdo claramente lo sucedido, fueron escasos minutos; pero para mi, demasiado tiempo!



Autora: Iris Ponce
Inspiración Visual

RECUERDOS...



RECUERDOS

¡Cuantos años han pasado desde esta imagen tomada por tu padre, cuando apenas contabas tres añitos Cristina!

Fue un día hermoso y agotador porque eras incansable a esa edad y aunque ha pasado el tiempo, sigues con la misma energía que hasta yo envidio.

- Cristina sonreía y se le hacían los mismos hoyitos de antes.

Aún recuerdo ese atardecer, ya casi oscurecía y seguías montada en el columpio, queriendo que te meciera mas fuerte, porque querías tocar las estrellas que ya empezaban a asomar en el firmamento.

Como reías; y a medida que te columpiaba me decías “mami dale duro, anda dale” al final ya las dos cansadas, decidimos parar y junto a papá entramos a la casa, te bañé, te puse la pijama, cenamos y luego de contarte un cuento, te quedaste dormida.

Que de recuerdos me trajo esta foto!

Hoy ya eres toda una joven hermosa, próxima a cumplir tus 15 primaveras, ya entraras en sociedad!

Tu padre y yo hemos planeado festejarlo; pero a pesar de que lo hemos hablado, deseamos seas tu la que decida qué quieres hacer!

Pero antes... quieres volvamos al jardín y como antes mecerte en el columpio?


Autora; Iris Ponce
Inspiración Virtual 107

PUEBLO OLVIDADO...



PUEBLO OLVIDADO...

Era un pueblo pequeño, pocos habitantes, no por lo pequeño; sino porque la mayoría de sus pobladores se habían marchado, el motivo... se rumoraba que desde hacía varios años, a raíz de la muerte en circunstancias aún no aclaradas, de una familia completa, extrañas apariciones se venían sucediendo, causando conmoción.

Muchos, con estas apariciones que se repetían con mayor frecuencia a medida que se acercaba la fecha del aniversario de la muerte de esta familia, decidían partir del pueblo; otros, lamentablemente fallecieron infartados, dicen que por la impresión de ver esos fantasmas que alborotaban todo ser viviente que encontraban a su paso.

Cierto o falso, pasaban los años y el pueblo fue muriendo de a poco, solo el ulular del viento, las hojas secas al rozar los suelos, y las fantasmagóricas figuras que se paseaban por doquier... quedaron.



Autora: Iris Ponce
noviembre 06, 2017
Inspiración Visual

sábado, 14 de octubre de 2017

DECISIONES...


DECISIONES

Se duerme la noche y él allí, pensándola,  soñando despierto con tenerla,  que sea suya para siempre; pero… no se atreve a confesar su amor, teme la reacción que pueda ocasionar el pararse frente a ella y decirle lo que siente, se burlará y lo rechazará o accederá a  su declaración de amor?

Solo se le ocurre tomar su vieja máquina y volcar sus sentimientos en esas hojas en blanco que mete, escribe, saca y tira al cesto de la basura.

Sus manos nerviosas tocan cada tecla, su compañera, es la luz de la pequeña lámpara de mesa que pareciera acariciar dulcemente cada hoja que sale al cesto, como pensando, el pobre… no sabe cómo hacer para sacar sus miedos y pintar de ilusiones el corazón de esa muchacha que sin saberlo, está enamorada de él.

Su mente divaga en sensaciones diversas, hasta que, luego de varios intentos fallidos, sus musas le inspiran y escribe…

Amor…
después de mucho pensarlo,
te abro mi corazón,
y te escribo está poesía
declarándote mi amor,
es tan puro lo que siento,
es tan grande mi ilusión
que sólo te pido leas,
con atención lo que soy…

Soy el hombre que te ama,
que por ti siente pasión,
que descubrió el sentimiento
de suspirar por tu amor,
que ha escrito una serenata,
inspirada en tu hermosura,
en tus ojos, en tu pelo,
en tu boca que es dulzura.

Que deseo seas mi esposa,
que te llevaré al altar,
y contigo de la mano
deseo formar mi hogar,
que seamos mas que amigos,
mas cómplices del te quiero,
que sintamos la lujuria
la pasión sin desenfreno,

Quiero amanezcamos juntos,
el resto de nuestras vidas,
y que lleguemos a viejos,
sintiendo aún tu ternura,
sólo espero me respondas,
y que al fin me des el si!
para acabar la tortura
de estar sufriendo por ti.


Sin más, firmó su poesía, la guardó en un sobre blanco, el cual selló y dejándola sobre el escritorio, al lado de la máquina, se fue a tratar de conciliar el sueño.

Sin lograrlo, tan pronto los rayos del sol iluminaron su habitación, saltó de la cama,  se acicaló  y fue en busca de su amada que, como siempre, pasaría media hora mas tarde.

Luego de saludarla con fina elegancia, le entregaría el escrito, motivo de su desvelo y esperaría que al leerla, ella le diera el sí y hacer realidad su sueño.


Autora: Iris Ponce
Inspiración Visual 111
Octubre 08, 2017

Prosa/Poesía

martes, 5 de septiembre de 2017

SI... SI, EN EL CAMPOSANTO...


SI… SI, EN EL CAMPOSANTO

Ustedes tal vez piensen que estoy loca, que me falta un tornillo o que simplemente soy masoquista; pero no, no es así, simplemente que, desde pequeña, he sentido la necesidad de alejarme del mundo cuando quiero pensar y escribir.

Y como siempre, qué mejor lugar para disfrutar de la apacible soledad del mundo que un Camposanto? Si, ese lugar donde reposan los restos de mis seres queridos y de tantas miles de personas que dejaron de pertenecer a este plano terrenal; y allí,  entre conversa y conversa con ellos, salen a relucir muchas viejas historias, de vividos momentos que en ocasiones me hacen reír y en otras llorar.

No, no piensen que porque digo que converso con mis muertos estoy de atar; no, es que es tanta la soledad que se respira en estos lugares; y se compenetra una con el entorno, que siento que ellos están allí; y aunque en realidad nadie pueda escuchar lo que pudieran decir,  los escucho y percibo que al plantearles una pena, problema o dolor, ellos me dan la solución a mis males.

Si, allí estoy yo, rodeada de mis muertos, sentada sobre la tumba de un muy querido familiar y pensando en que debo realizar una composición poética para un concurso en el cual he de participar; pero debo versar sobre una imagen un tanto complicada y aquí, aunque no lo crean, he de conseguir ese momento especial para desbordar mis sentimientos, versar o contar una pequeña historia que no me deje mal parada y que sientan que en verdad, vale la pena leer lo que escribo.

Hoy está mas solo que nunca el Cementerio, el tiempo está frío, como con ganas de llover y, a pesar de que los árboles me hacen sombra; si lloviera con demasiada fuerza, no habrá árbol que pueda hacer esquivar la lluvia; así que lamentándolo mucho, esta vez no voy a escribir desde aquí, ya que la inspiración no llegó, así que recorro  mis pasos, me despido de mis seres queridos y parto a soñar en otro puerto que me permita concluir lo que aquí comencé y la  lluvia que se aproxima detuvo.



Autora: Iris Ponce
Septiembre 05, 2017

Inspiración Visual 109

viernes, 15 de enero de 2016

NO ME DEJES...


NO ME DEJES!

Aurora y José Ramón, se conocían desde niños, habían asistido juntos al colegio, eran compañeros de correrías y de juegos; crecieron y conservaron esa hermosa amistad; los años transcurrieron y todo con mucha normalidad; hasta ese día…

Una fecha especial, reunió a todo el grupo de amigos que por tantos años, habían estudiado y compartido esa vida de estudiantes; hoy día, todos profesionales, entre ellos, médicos, abogados. ingenieros, consultores, etc., todos emocionados con este reencuentro que serviría para recrear esos momentos vividos.


Fue una tarde noche especial, hubo de todo, y todos disfrutaron de la velada que se extendió hasta el amanecer.

Para entonces, ya algunos habían marchado, ya que el camino de regreso era largo, pues la reunión se había realizado en la casa de campo de los abuelos de José Ramón, quienes gustosamente la cedieron para este acontecimiento.

Mucha música, pasapalos, bebidas  y comida campestre en la tarde y ya, para la noche, todos en traje formal brindaron y celebraron la amistad por tantos años cosechada.

Aurora y José Ramón fungieron como anfitriones y en verdad, la reunión les quedó espectacular, nada de desperdicio, todos quedaron complacidos y felices marcharon, augurando futuras reuniones..

En la soledad de la estancia, José Ramón vio la gran oportunidad, para declararle su amor a Aurora, ese que por tantos años había guardado celosamente en su corazón,  ya que veía imposible que siendo tan amigos, ella, pudiera corresponderle; más sin embargo, tuvo la fuerza y el valor, en aquella estancia, de hablarle de sus sentimientos, le contó como desde niños, se había fijado en ella en aquel parque de juegos.

Desde entonces, aún siendo niño, supo que ella era a quien quería y con el paso del tiempo, ese sentimiento se fue acrecentando, haciéndose cada vez mas fuerte; pero sin atreverse a manifestarlo.

Aurora, en silencio, escuchó toda la historia, desde el colegio, secundaria y la universidad, pasando por sus cortas ausencias motivadas las mismas por sus trabajos y ocupaciones diferentes.

Estaba sorprendida con esta confesión que le hacía José Ramón, jamás, ni en sus sueños imaginó que sucediera esto.

Sin palabras para contestar a sus argumentos, sólo sonrió y al pretender dar la vuelta, escuchó cuando José Ramón le dijo… No me dejes, no ahora sin una respuesta; y sin más la besó.

Aurora,  incapaz de huir del abrazo y beso que movió hasta la última fibra de su ser, se dejó llevar por la emoción del momento y respondió con la misma fuerza.

Descubrió, que también le amaba; y que sin quererlo, estaba enamorada de su mejor amigo; así que desde ese instante, la unión entre ellos fue motivo de alegría para los abuelos de José Ramón y para los padres de Aurora, quienes llegaron a pensar que su única hija no se casaría jamás ni les daría descendencia.

Todo fue rápido y sin mucha pompa, planearon y llevaron a cabo la boda, que fue celebrada por el párroco de la Iglesia cercana a la hacienda, con la presencia de los abuelos de José Ramón, los padres de Aurora, los familiares más allegados de ambos;  y sin dudar, el grupo de amigos que desde el momento de aquella reunión, fueron más unidos que nunca.

Su luna de miel… algo íntimo y especial en un motelito alejado del mundo, donde disfrutaron del comienzo de sus vidas juntos.

Así concluye esta historia de amor entre dos amigos que, sin pensarlo, unieron sus vidas para siempre…


Autora: Iris Ponce
Diciembre 15, 2015

lunes, 7 de diciembre de 2015

EN BUSCA DE SANTA...


EN BUSCA DE SANTA
Había una vez una pequeña e inteligente niña, llamada Isabel, era linda, fresca y muy imaginativa,  la más aventajada en el colegio y  la menor de tres hermanos, Fabián y Ernesto, siendo la única niña de la familia.

Siempre su imaginación la llevaba a inventar historias y en sus fantasías, se veía volando rumbo al Polo Norte en búsqueda de Santa.  Quería saber si era cierto lo de los duendes; saber si Santa tenía su casa debajo de la nieve como había visto en las películas y también, quería conocerle, porque ya era diciembre  y se acercaba la fecha en la que Santa, debía montar en su trineo y repartir juguetes por el mundo!

No podía dejar pasar este momento, su papá estaba de viaje y mamá jugaba hoy cartas con sus amigas… que oportunidad más oportuna!

Sin pensarlo 2 veces, preparó su maleta, agarró su osito de peluche y su esfera mundial; eso si, esperó  pasara la hora del almuerzo cuando Marcela, la señora que hacía los quehaceres de la casa, se fuera a descansar; y  que sus hermanos mayores aún no llegarían del liceo.

Luego de la comida, fue a su habitación y esperó pacientemente hasta que sintió los pasos de Marcela por el pasillo que iba a su habitación; y, en ese momento, tomó todas sus cosas y salió por la puerta de atrás, inocente y llena de ilusiones pues iría al Polo Norte a buscar a Santa!

Tenía sus ahorrorritos, pues era muy comedida en sus gastos y guardaba siempre una parte de la remesa que le daban para la merienda; así que rauda, fue a la Terminal para tomar el autobús que la transportaría hasta donde quería llegar, pero… ningún carro la llevaba, a todo el que preguntaba, sólo sonreían, le tocaban su cabecita y seguían su camino, así estuvo un buen rato, ya casi se hacía de noche y no conseguía quien le llevara a cumplir su sueño.

Sin saberlo, Clara, una vecina a la que le pareció extraño verla en la Terminal con su maleta y muñeco en mano, se le acercó preguntándole con quién se encontraba?  Isabel inocentemente, le confesó su plan y Clara le dijo, que era imposible que llegara al Polo Norte, porque estaba demasiado lejos y para ello, tendría que montarse en muchos carros  y aviones.

Isabel, con su carita triste y viendo que le sería imposible realizar su fantasía, de la mano de Clara, regresó a casa, cansada, con hambre y desilusionada.

Allí fue recibida por su madre quien al verla, rompió en llanto, élla angustiada, había alertado a la policía para que fuesen en su búsqueda, después de que sus hermanos,  hubieren  buscado en los alrededores, en casa de los amiguitos y donde los vecinos; la abrazó tan fuerte, que Isabel pensó la iba a desarmar y luego de aquello, su mami le hizo prometer que ya nunca más intentaría volver a hacer lo que había hecho hoy.

Isabel, hizo la promesa y, luego de un buen baño y una rica comida, fue llevada por su madre al cuarto para que descansara, allí dándole un cariñoso abrazo y acostándola, le contó un bonito cuento y en un abrir y cerrar de ojos, Isabel se durmió profundamente.

En su sueño, logró llegar al Polo Porte y estuvo con Santa, quien al verla la cargó y sentó en su regazo, obsequiándole  leche y galletas; luego, la llevó al galpón donde trabajaban los duendes que le ayudaban a hacer los juguetes y mas tarde, la llevó a conocer al trineo mágico y a los renos: Trueno, Relámpago, Bromista, Cupido, Cometa, Dasher, Dancer, Prancer; y el último de todos, Rudolph, el reno de la nariz roja.

Al día siguiente, despertó emocionada y feliz, bajó corriendo a contarse el sueño a su mami y, a pesar de no haber podido ir personalmente al Polo Norte, en su sueño estuvo con Santa, sólo le faltó montar en el trineo; pero en otra oportunidad será…

Y colorín colorao… este cuento se ha acabado.


Autora: Iris Ponce
noviembre 30, 2015